
La idea me iba rondando la cabeza hacía tiempo. Hacer jabón para poder reciclar el aceite usado y contribuir así a no contaminar tanto el planeta... Así que este verano, en un pueblo maravilloso llamado Bello, en Teruel, el pueblo de mi marido y ahora también el mío, una mujer a la que quiero un montón llamada Remedios, me dio la receta del jabón líquido para lavadora. Otra mujer, la más valiente de Bello, Laura, me dejó entrar en su casa y me enseñó su rinconcito donde hace su jabón, cómo lo hace y cómo es la textura final. Cuando volví a Sabadell, una de las primeras cosas que hice fué decirle a mi prima Olga que quería hacer jabón. Ella y yo nos apoyamos en todas estas empresas un poco raras. Al final nos costó un poco ponernos porque hacer cosas nuevas, ya se sabe, da un poco de pereza, pero hace unas dos semanas, empezó este proyecto. Por supuesto, esto se puede llevar a cabo por la gran ayuda de mi abuela Pepita y porque nos ha dejado la cabaña que tiene en el patio para poder hacerlo... Además, cada vez que vamos a mover la mezcla, cosa que hay que hacer todos los días, nos da un trozo de bizcocho o cualquier otra cosa buenísima hecha por ella, así que claro, la motivación es muy alta, la verdad.
Así que ayer domingo, una semana después de haber empezado, el jabón estaba acabado y envasado. Los envases también son reciclados, por supuesto. En este caso, recogimos garrafas del contenedor del plástico.
En fín, una historia de mujeres interesantes y echás palante como las que más...
A partir de ahora queremos seguir experimentando, sobre todo con las fragancias. Ya iremos contantando...
